Desde tiempos ancestrales el ser humano ha hecho uso de la naturaleza para mantenerse en óptimas condiciones y las frutas han formado parte de esta alianza para lograrlo. Hoy desde este espacio de Lo natural y más compartiremos información sobre el mango que puede ser útil para tu bienestar. ¡Veamos!
Una dulce travesía
Esta fruta tropical cultivada hace más de 4000 años, es originaria de la india y del sudeste asiático e introducida al continente americano, por los portugueses y españoles, durante sus largas navegaciones en las diferentes rutas marítimas.
Sus plantaciones se adaptaron, perfectamente, a los diferentes climas de la región, aunque sus frutos se dan más rápido en lugares calientes y secos. Los nativos de Brasil y México están entre los primeros comensales de América que tuvieron la oportunidad en degustar la deliciosa pulpa del mango, y actualmente, esta fruta se encuentra en todo el continente, incluso, en algunos países como Venezuela y Colombia este bendecido árbol forma parte de cualquier calle, vecindario o comunidad, a tal punto que quien no conoce su historia pudiera confundirlo con una fruta autóctona de la región.
Su peso puede variar entre 150 y 1500 gramos, generalmente se caracteriza por su forma ovoide-oblonga, gruesa cáscara que se desprende con facilidad y que oscila entre tonos verdes, amarillos y rojizos, en su interior además de la pulpa se encuentra una semilla de gran tamaño y consistencia dura.

Del árbol al paladar
El mango destaca por su alto contenido de agua, calorías y fibra, además, de proveernos de algunos minerales como calcio, fósforo, hierro, yodo, potasio, zinc, y un buen número de vitaminas; A, B1, B2, B3, B5, B6, B9, C, E, K, entre otros componentes resultando una fruta necesaria cuando de reponer energías y agregar valor nutricional a nuestro organismo se trata, aunque el porcentaje de los nutrientes varía dependiendo del grado de madurez de la fruta.

En sus más de 65 géneros, casi 400 especies y gran variedad de tamaños predomina como característica similar su pulpa amarillenta, de agradable aroma, delicioso sabor y suave textura que puede ser consumida en forma natural o en diferentes presentaciones como jalea, jugos, mermeladas, compotas, helados y hasta en exóticas ensaladas.
La maduración del mango puede apreciarse en el color de la piel o concha que recubre la fruta, así como en la firmeza y coloración de su pulpa, siendo ligeramente más blanda y dulce en la medida que va alcanzando la madurez necesaria para degustarlo.

Inestimables beneficios
Incluir el mango en nuestra dieta habitual favorece al sistema digestivo por su alto contenido de fibra y agua. Por otra parte, sus vitaminas A y C, así como el hierro, zinc, magnesio entre otros minerales, la hacen una fruta antioxidante y anticancerígena que además ayuda a la vista, la piel, los huesos y las articulaciones. Es un gran aliado para fortalecer el sistema inmunológico e incrementar la hemoglobina.

Este delicioso manjar se puede consumir verde, maduro o deshidratado, pero, recuerda que mientras más fresco está, más provechoso será para el organismo. ¡Así que un reconfortante jugo de mango natural es muy apropiado para comenzar el día!
Otro dato interesante es que esta fuente natural de nutrientes tiene precios bastante accesibles por lo que resulta doblemente generosa, así que no puede pasar desapercibida cuando tengas oportunidad de adquirirla.

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